Meses de lluvia continua han hecho que la cascada del Salt luzca varias semanas seguidas su salto de casi 80 metros. Cuando era pequeña y veníamos cada fin de semana desde Alicante a pasar el fin de semana en el campo, era cita obligada del viaje ver si había o no cascada. Cuando había, era una fiesta.
El paraje aúna la libertad de ser zona naturista desde hace más de 100 años (click para más info), estar escondida y a la vez disponible, ser refugio de numerosas aves (águilas, búhos reales, buitres), ser lugar de reunión desde el Paleolítico y tener una panorámica amplísima del Parque Natural de la Font Roja.
Ésta tenía que ser a los pies del Salt, la cascada nos llamaba. Rodearse de belleza, abrir los ojos a la magia de la realidad, fluir con los cambios, todo confluía en el Salt.
En la sesión danzamos con calma, nos permitimos ser, jugar y soñar, sentir y encontrarnos con el resto del grupo desde nuestra esencia/naturaleza más auténtica, tal cual estábamos cada un@ en ese momento. Poder permitirnos todo eso a los pies de la cascada fue mágico.
Las águilas sobrevolaron la sesión, refugiándose en uno de los recovecos de la montaña, justo cuando terminábamos nuestra ronda final. Parecían decirnos que dejáramos de mirar desde tan cerca, con poca perspectiva, y alzáramos el vuelo.
La cervecita final en el Bar Paquito de Batoy, con Dioni pinchando para nosotros fue la guinda ...
¡¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS!!
(y gracias especiales a Jose Antonio por la foto de la cascada, Julia por el video, y a todo el grupo que hizo posible la sesión, precioso grupo!)


No hay comentarios:
Publicar un comentario